Como dejar de ser violento con tu pareja e hijos

Es importante comenzar destacando que hoy en día, y ya desde hace mucho tiempo, la violencia se ha instalado en las sociedades como un modo de relacionarse, no sólo entre parejas, sino entre las personas en general. De más stá decir que esto es algo que deberíamos cambiar, pero el cambio debe empezar a hacerlo cada persona, sea o no violenta, para que el cambio se generaliza en la sociedad en su totalidad. Hoy específicamente vamos a ocuparnos del tema de la violencia hacia una pareja a hijos. Y cuando hablamos de violencia, debemos entenderla como un acto en el cual se utiliza la fuerza -sea física o mental- para conseguir un fin, siendo este en la mayoría de los casos el de la dominación e imposición a alguien. Claramente esto es algo con lo que se debe cortar  y por eso en el post del día de hoy queremos compartir información y consejos para todos aquellos que quieren dejar de ser violentos con sus hijos y parejas. 

Cómo dejar de ser violento con hijos y pareja

Como hacíamos referencia hace un momento, no sólo debe entenderse a la palabra violencia en su sentido más literal que tiene que ver con ejercer fuerza física sobre otra persona, que puede ser a través de golpes u otras agresiones físicas. También constituyen modos de violencias los malos tratos verbales, sean insultos, gritos, etc, como así el destrato, como por ejemplo ignorar, menospreciar o degradar a otra persona.

Por lo tanto, lo primero que se debe hacer para cortar con este tipo de tratos violentos es identificarse a uno mismo como una persona violenta. Para ello, uno tiene que estar en desacuerdo con las acciones violentas que realiza, sentirse mal con ello y sobre todo sentirse mal con el daño que le está causando a la otra persona en primer lugar, y a uno mismo en segundo plano.
Solo es posible cambiar este tipo de comportamientos cuando éstos nos hagan ruido, nos parezcan poco anormales y sólo tras esto será posible un cambio de conducta.

Las personas que ejercen violencia muchas veces es el modo que tienen de relacionarse con el otro, porque es el modo que tienen aprendido.  Y ante esto deben saber que existen modos más saludables de relacionarse con el otro, incluso en situaciones de conflicto, discusiones y problemáticas.
Muchas veces, para que puedan aparecer tratos afectivos, respetuosos y de cuidado hacia el otro, es necesario desterrar los tratos negativos como lo es el violento, porque no hay relaciones saludables en las cuales estos tipos de relaciones puedan convivir.
Y para que esto sea posible muchas veces es necesario pedir ayuda a profesionales de la salud mental, como por ejemplo psicólogos. Estos nos ayudarán a revisar y evaluar los conceptos e ideas que uno tiene de relaciones, y poder entender por qué reaccionamos así y por qué es necesario dejar de hacerlo.

Pero además no debemos dejar de mencionar que muchas veces las acciones violencias son respuestas que surgen ante situaciones de frustración y enojo, que no son procesadas y transitadas de manera correcta, lo que lleva a estas respuestas disfuncionales como lo son las violentas. pero es importante aclarar que el problema no es enojarse ni frustrarse, porque son respuestas emocionales esperables en el ser humano. EL problema reside en no contar con los recursos óptimos para su correcta tramitación y es aquí entonces donde nuevamente un profesional de la psicología puede ayudarnos.

Por último, ha demostrado ser muy útil las terapias de pareja en el caso de violencia a la pareja o familiar, en el caso de violencia a los hijos, para un abordaje más completo de la problemática.

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