Cómo dejar de ser una persona soberbia

La vanidad, la arrogancia, la soberbia, presunción, es un rasgo de personalidad muy desagradable. La persona que es arrogante, es una persona que probablemente no demuestra respeto por los pensamientos y las opiniones de los demás. En combinación con una elevada opinión de sí mismo, este rasgo de personalidad inevitablemente aleja a las personas y tiene un impacto negativo tanto en su trabajo y su vida personal. Si usted es consciente del problema, tomando algunas sencillas medidas correctoras mejorará sus interacciones con los demás y le ayudarán a dejar de tener una personalidad arrogante.

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Contrario a ser arrogante, es mostrarse como alguien humilde. Ser humilde es tener consideración por los demás, el aprecio por sus puntos de vista, la curiosidad acerca de sus vidas, la apertura a la corrección y la educación por ellos, la voluntad de estar interesado y divertido.

Estos son algunos consejos para ser menos arrogante y mostrarse como alguien humilde:

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  1. Ofrecer elogios significativos: “Usted tiene una buena memoria”, “Usted, evidentemente, sabe mucho sobre este tema”. Decir cumplidos sólo porque si, no cuenta porque lo importante es mostrar interés en lo que los otros están diciendo.
  2. Dar crédito a los demás: “El equipo ha hecho todo el trabajo”, “A Juan se le ocurrió esta idea”. No tiene sentido envidiar a otros, porque el ser generoso dando crédito a lo que otros hacen no minimiza su propia contribución.
  3. Hacer preguntas y permitir que otros proporcionen información: Incluso siendo un buen líder, puede hacer preguntas aunque ya conozca las respuestas, eso es permitir a otros la oportunidad de demostrar lo que saben.
  4. Admitir los errores: Es tan difícil decir “Tenías razón, me equivoqué” o “Esta fue mi culpa”, pero es muy importante saber y poder reconocer cuando uno comete un error o se equivoca en algo. Además, es una clave para el liderazgo.
  5. Recordar nombres de otras personas y los detalles de sus vidas: ¿Cuántas veces has escuchado la gente se queja de que “Fulano de Tal me ha reunido cinco veces, pero nunca me recuerda”? Se hieren los sentimientos de las personas cuando se los menosprecia.
  6. Pedir a otros por sus contribuciones específicas: “Juan es nuestro experto en eso”, o preguntarle a alguien, “¿qué te parece?”. Pedir opiniones ajenas es una muestra de humildad y de que uno no es alguien soberbio o arrogante.
  7. Reírse de uno mismo: Pocas cosas son tan positivas como las personas que están dispuestas a burlarse de sus propias debilidades o errores. Esto no significa decir: “Estoy desorientado” y esperar a que todo el mundo se largue a llorar. Significa ser honesto riéndose de las propias idiosincrasias y errores.
  8. No burlarse de los demás: Una forma de mostrar simpatía es no burlarse de la gente o si uno hace un chiste, hacerlo con suavidad porque uno no sabe cuán sensible puede ser la otra persona.
  9. Recuerde sus límites: Como todos los demás, uno es sólo una persona. Nadie no es infalible. En realidad, es posible que se equivoque como a cualquiera le puede pasar.
  10. No ser un aburrimiento: Es el orgullo de asumir que los demás están tan interesados ​​en las minucias de su vida como usted.
  11. Sea cortés con los demás, sin importar quiénes son: Ser respetuoso con cualquier persona sin importar si ello le puede traer algún beneficio o no.

El tema de la humildad y la arrogancia puede resultar algo confuso, porque “ser humilde” a menudo se puede interpretar como pensar poco en uno mismo, o denigrarse frente a los demás, pero no es así, no ser arrogante es mostrar un sentido de deferencia, respeto y compañerismo por los demás.

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