¿Cómo dejar de quejarse de todo?

Las quejas suelen ser muy molestas, no sólo para quienes tiene que escucharlas y recibirlas, sino también para quien las hace. En este sentido si alguien se ha identificado a sí mismo como una persona quejosa, probablemente ya se haya empezado a cansar de sí mismo, porque es agotador quejarse por todo, que nada pueda caerte bien, que todo siempre pueda tener un lado negativo que sea necesario expresar y manifestarse contrariamente respecto a este. Por esto, las quejas terminan siendo sinónimo de amargura, y ésta como tal termina afectándote a ti mismo como tu bienestar y autoestima, pero también a tus relaciones afectivas. Por eso este post hoy lo queremos dedicar a esta temática y en lo que sigue a continuación vamos a contarte algunas estrategias para dejar de quejarse de todo. 

Cómo dejar de quejarse

Si estás del otro lado leyendo este post, es porque has logrado identificar que eres una persona quejosa y este es un hábito del cual necesitas desarraigarte, porque lo único que hace es afectar tu bienestar físico, mental y emocional. Si llegamos en este punto, es porque tomaste consciencia de ser alguien quejoso y lo quieres cambiar, y este es el principal y primer gran paso.

Además debes reflexionar sobre este hecho. Siempre vas a poder quejarte de cada una de las cosas que te pasen, pero eso no va a impedir que sigan pasándote cosas malas en tu vida, las cuales no vas a poder evitar. Como éstas siempre van a seguir sucediendo, porque son parte de la vida, la recomendación tiene que ver con desviar la vista de estas cosas, es decir, tratar de focalizar tu atención en otra cosa. Esto debes hacerlo pensando que las cosas solo te influyen por la importancia que pones en ella, porque si empiezas a desestimarlas y quitarles poder, no te podrá generar nada.

Un ejemplo de esto es aquellas personas que se quejan todo el tiempo de su jefe, en su lugar, lo que deberían hacer, es focalizar su atención en los buenos compañeros que tienen, que te hacen reir y pasarla bien en el trabajo.

La segunda recomendación que te damos, es que trates de reflexionar antes de hablar. Básicamente debemos saber que la vida está formada por muchos sucesos, a veces negativos y es decisión nuestra focalizarnos sobre ellos y quejarnos de todo, amargando nuestra vida, o bien, tratar de buscarles la vuelta para favorecer nuestro bienestar. Entonces de lo que se trata, es de poder identificar que estamos a punto de quejarnos de algo y ante ello, cambiar la perspectiva con la que vemos el hecho y cambiar la frase que ibamos a decir. Claro que esto puede ser difícil de implementar, pero para ello es necesario buscar los muchos sentidos posibles con los que se puede interpretar una situación.

Un ejemplo de esta estrategia sería cuando hay cola en el banco. Habitualmente nos quejaríamos de esto, pero si le buscamos la perspectiva buena de esto, puede ser un buen momento para focalizar nuestra atención en un libro que nos compramos y al que no teníamos tiempo para dedicarle.

Por último, lo peor de las quejas, es cuando éstas son vacías, y solo se hacen con el fin de destrozar algo. En cambio, podemos optar por otro tipo de quejas, que sean constructivas, y que tiendan a solucionar el problema en lugar de criticarlo.

Un ejemplo de esto último es aquellas personas que se quejan del tráfico a la mañana cuando deben ir a trabajar EN lugar de hacerlo, podrían proponer turnarse con sus amigos para ser los conductores del viaje y al mismo tiempo compartir un grato momento con ellos para ir charlando y disfrutando del viaje.

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