Cómo dejar a los amigos que nos hacen mal

Ocurre muy a menudo en las relaciones de amistad que comienzan a tornarse de algún modo patológicas, ya sea por uno u otro o por ambas partes. Suele ser difícil de detectar porque ocurre generalmente una negación de alguno de ellos. Si crees que estas en alguna relación que tiene este tinte no dejes de visitar este post de Cómo dejar a los amigos que nos hacen mal.

Cómo dejar a los amigos que nos hacen mal

En primer lugar se debe poder detectar que existe algún tipo de comportamiento de alguno de los miembros de la relación que tiene características patológicas. En este sentido, podemos caracterizar a estas relaciones enfermizas con algunos síntomas comunes que puedan llegar a aparecer y perdurar por mucho tiempo.

En primer lugar, la no reciprocidad suele ser una característica típica en la relación patológica de amistad. Normalmente existe uno que tiende a dar, aportar y alimentar la relación, mientras que el otro no aporta ni devuelve nada. Suelen ser amigos que demandan la atención pero que ellos no aportan ni le prestan la misma atención a su amigo.

Otra característica que aparece frecuentemente suele ser la falta de confianza, esto puede ser que aparezca en algún momento determinado, pero si perdura ya deberías replantearte la relación. Suelen ser relaciones superficiales que no pueden avanzar y tener una confianza mutua, esto perjudica e influye en la relación de amistad, lo que suele transformarse en una relación superficial y sin sentimientos que unan ni alimenten la relación. Los motivos por los cuales no se confía suelen ser simples: aquél amigo no suele guardar secreto cuando confiamos algo de nuestra intimidad, es por eso que la persona decide no volver a confiarle sus más íntimos sentimientos. Cuando esto comienza a surgir lo mejor suele ser poder sincerarse con el otro y reconocer la situación actual. Si esto no sucede lo mejor sería alejarse de esta relación.

Otro síntoma que suele aparecer es la falta de respeto hacia la pareja, familia o hijos. Eso suele comenzar a ocurrir luego de un tiempo de relación de amistad, una vez instalada la confianza suelen aparecer celos o reproches por la familia o los hijos. Comienzan las críticas y desprecios a alguien que queremos, esto suele ser el primer puntapié para comenzar a analizar la situación de la relación. El peligro de esto suele ser que la persona se aleje de su familia, de su vida construida tiempo atrás, quedando así sin apoyo o contención por fuera. Nada más dañino y peligroso que esto, la persona en algunos casos puede dejar de tener relación hasta con su familia más cercana como hijos o pareja.

Encontramos, también, relaciones donde una de las partes suele tener otro tipo de sentimientos hacia el otro, teniendo otras expectativas, ya no de amistad sino de amor o pareja. En estos momentos comienza a aparecer en la relación conflictivas que suelen ser difíciles de resolver, cuando aflora la atención sexual suele ser difícil de controlar. Lo más recomendable es utilizar el sentido común y cuando uno detecta que el otro ya no tiene las misma intenciones lo mejor es alejarse y mantener un buen vínculo pero no sostener la amistad.

Para finalizar, resulta importante evaluar las relaciones de amistad en las que estamos inmersos, ya que por lo general las problemáticas cuando hay un vínculo y afecto de por medio suelen ser difíciles de detectar. Por otro lado, resulta pertinente evaluarlas por su calidad y no por su cantidad: muchas veces es preferible mantener y sostener en el tiempo aquellas relaciones que valgan la pena, y no aquellas conflictivas o fluctuantes.

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